El Teatro Morelos se vistió de gala. Entre la solemnidad del Congreso local y la presencia de integrantes del gabinete federal, la Gobernadora Delfina Gómez Álvarez presentó su Segundo Informe de Gobierno. Exsecretaria de Educación Pública y maestra de formación, eligió un tono cercano al aula: habló de becas, de escuelas nuevas, de oportunidades para jóvenes que, en sus palabras, “por fin tendrán acceso a la educación que merecen”.
Pero más allá de la retórica oficial, este segundo informe dejó en claro que la educación se ha convertido en parte de la vitrina política del actual gobierno mexiquense, un terreno donde el discurso y la realidad mantienen brechas significativas.
Más escuelas, más oportunidades
El documento entregado al Congreso presume la construcción de diez nuevos bachilleratos tecnológicos en el Oriente del Estado, además de programas de becas y apoyos económicos a miles de estudiantes. Se habla de una inversión histórica como parte del Plan Integral del Oriente, la estrategia de más de 75 mil millones de pesos destinada a revertir décadas de rezago en municipios como Chalco, Nezahualcóyotl o Chimalhuacán.
El discurso
La educación no solo es un derecho, también un pilar político que simboliza la transformación de la entidad más poblada del país. La Gobernadora se apropia de la narrativa de la Cuarta Transformación, colocando al sistema educativo como la mejor prueba de que el cambio ha llegado al Estado de México.
Sin embargo, las cifras pintan un panorama más complejo. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el Estado de México registra una de las tasas más altas de deserción escolar en nivel medio superior, cercana al 14% en 2024, un porcentaje que supera la media nacional. Esto significa que miles de jóvenes abandonan la escuela cada año, pese a las nuevas opciones educativas.
La brecha digital es otro obstáculo. Mientras el informe de gobierno presume más de 300 mil usuarios de la plataforma Llave Edomex, la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares ENDUTIH 2024 (INEGI) reveló que más del 30% de los hogares mexiquenses carece de internet fijo.
En regiones rurales y en el propio oriente urbano, muchos estudiantes siguen dependiendo de datos móviles o de cibercafés para cumplir con tareas y trámites escolares.
A esto se suma la calidad educativa: según las últimas evaluaciones PLANEA (2022), ocho de cada diez alumnos de primaria en Edomex no alcanzan niveles suficientes en matemáticas, un dato que contrasta con el optimismo del discurso gubernamental sobre la “formación integral de calidad”.
El último informe indicó que 1.9 millones de mexiquenses salieron de la pobreza en los últimos dos años. Pero el CONEVAL aún no publica cifras oficiales de 2025, de modo que se trata de una proyección gubernamental y no de un dato comprobado.
Si bien es cierto que programas como “Mujeres con Bienestar” o las becas para estudiantes ayudan a aliviar el gasto familiar, la realidad es que la pobreza educativa —la imposibilidad de acceder o concluir la escuela— sigue afectando a cientos de miles de niñas y jóvenes.
En municipios como Chimalhuacán, Ixtapaluca o Tecámac, más del 20% de los adolescentes de entre 15 y 17 años no cursa la preparatoria. Las becas llegan, sí, pero la falta de transporte seguro, la violencia en los barrios y la necesidad de trabajar siguen siendo factores que expulsan a los jóvenes de las aulas.
Escuelas como escenarios políticos
En el acto del Teatro Morelos, la Gobernadora no estuvo sola: la acompañaron integrantes del gabinete federal, alcaldes de Morena y líderes sindicales del magisterio. Cada mención a nuevas escuelas fue seguida de aplausos; cada cifra sobre becas, celebrada como victoria. Pero, en la práctica, muchas de esas escuelas aún están en construcción o en fase de planeación.
El contraste es inevitable, las aulas nuevas funcionan también como escenarios políticos, donde la foto de la inauguración importa tanto como el número de pupitres ocupados. Para los estudiantes y docentes, en cambio, el desafío es diario: resistir la falta de recursos, enfrentar aulas saturadas (en algunos casos) o sortear carencias tecnológicas.
El Segundo Informe de Delfina Gómez consolidó la idea de que la educación forma parte de las cartas fuertes de su gobierno, un terreno que simboliza tanto su origen docente como la continuidad de la Cuarta Transformación. Sin embargo, el contraste con los datos externos y con la experiencia cotidiana de estudiantes y maestros revela una tensión profunda: las cifras oficiales hablan de avances, pero la realidad en las aulas sigue mostrando rezagos estructurales.
En la crónica educativa del Estado de México, el reto no está en inaugurar más escuelas o repartir más becas, sino en garantizar que esas promesas se traduzcan en aprendizajes reales, en trayectorias escolares completas y en oportunidades de vida para millones de jóvenes que aún miran la educación como un derecho postergado.