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Feria del Alfeñique 2025: tradición toluqueña

Daniel Cuin

Publicado el 27 de septiembre del 2025

  • Entre recuerdos familiares, expresiones plásticas y un cartel artístico, la Feria del Alfeñique 2025 será un espacio dónde lo ancestral y lo contemporáneo conviven para mantener viva una de las festividades más entrañables de México
  • Su edición número 56, no solo celebra el dulce arte de azúcar, sino también la memoria colectiva, el talento artístico y la riqueza cultural en torno al Día de Muertos

Toluca se prepara para recibir la edición número 56 de la Feria y Festival Cultural del Alfeñique, una celebración que va más allá de los dulces de azúcar para convertirse en un espacio vivo, identidad y expresión artística en torno al Día de Muertos. Del recuerdo familiar a la creación plástica, la feria se consolida como uno de los encuentros culturales más importantes de México, uniendo lo ancestral con lo contemporáneo.

La feria, que tiene su origen en el siglo XIX con la venta de figuras de alfeñique —esas esculturas hechas a base de azúcar, miel y clara de huevo—, ha logrado mantener vivo un oficio artesanal que se transmite de generación en generación. Los portales de Toluca, convertidos cada otoño en un tapiz de colores y aromas, albergan la herencia de familias que durante décadas han moldeado calaveras, ángeles, ataúdes y corazones que adornan los altares del Día de Muertos.

En la edición 2025, la dinámica “Recuerdos Dulces, Momentos Eternos” busca rescatar justamente esa parte íntima y nostálgica de la feria: invitar a las familias a compartir fotografías antiguas o actuales que muestren cómo han vivido esta celebración. Las diez mejores imágenes serán premiadas con la muñeca “Nona”, símbolo oficial de esta edición, con lo que se reafirma que el festival no es solo escaparate comercial, sino un ejercicio de memoria colectiva.

El arte como puente con lo sagrado

Además de la memoria fotográfica, la feria abre espacio a la creación artística contemporánea con la convocatoria “Colores y Espíritus: Expresiones Plásticas del Día de Muertos”, dirigida a pintores, escultores, instaladores y artistas conceptuales. Las obras seleccionadas deberán explorar los símbolos, colores y tradiciones que envuelven esta celebración, que la UNESCO reconoció en 2008 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

El objetivo es visibilizar cómo el arte actual dialoga con un rito ancestral: la creencia de que los muertos regresan a convivir con los vivos, al menos por una noche. Esta interacción entre arte, ritual y colectividad convierte a la Feria del Alfeñique en un espacio de resistencia cultural frente a la homogenización global.

Música y fiesta para todos

La edición 2025 no se limitará a la exhibición artesanal o a las dinámicas culturales. Como parte de su cartel artístico, contará con la presencia de Amanda Miguel y Gloria Trevi, entre otras figuras de la música popular mexicana y latinoamericana que aseguran atraer a públicos diversos y reforzar la idea de que la feria es también un espacio de convivencia intergeneracional.

El alfeñique no es un simple producto de repostería: es un objeto cargado de simbolismo. Representa la dulzura con la que se recibe a los difuntos, la fragilidad de la vida y la capacidad del azúcar para convertirse en arte efímero. En cada figura hay una mezcla de religiosidad, tradición indígena y creatividad artesanal.

La feria, organizada por el Ayuntamiento de Toluca a través de la Dirección General de Educación, Cultura y Turismo, mantiene así la misión de preservar y reinventar una de las tradiciones más antiguas y emblemáticas del país.

Con más de medio siglo de historia, la Feria del Alfeñique no solo se sostiene como un escaparate de venta y entretenimiento, sino como un espacio de resistencia cultural, donde lo artesanal y lo artístico se unen para rendir homenaje a una de las celebraciones más profundas del calendario mexicano: el Día de Muertos.

En palabras de muchos de los artesanos que año con año llegan a Toluca, “cada calaverita es un recuerdo que no se olvida, una manera de endulzar la memoria de quienes ya no están”. Y es precisamente esa conjunción de memoria, arte y celebración lo que convierte a la Feria del Alfeñique en un patrimonio cultural vivo.

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