Aprender a hacer las cosas en solitario no se trata de aislarse, sino de cultivar la autonomía que nos permite crecer sin depender constantemente de voces ajenas, lo cual se ha convertido en un acto de rebelión silenciosa y autodescubrimiento.
Desde resolver un problema técnico, hasta tomar una decisión vital, la capacidad de avanzar en soledad es un músculo que, cuando se ejercita, fortalece la autoestima, la creatividad y la resiliencia. Pero a lo largo de los siguientes párrafos nos enfocamos en una actividad que cada vez se vuelve más común: el solo travel.
El solo travel o viaje en solitario, es una forma de turismo en la que una persona viaja a un destino sin compañía. Aunque existen planes diseñados exclusivamente para viajeros solitarios y agencias que se encargan de organizar ese tipo de viajes, también está la posibilidad de explorar el mundo por cuenta propia y sin un rumbo fijo.
Algunos profesionales de la psicología coinciden en que esta tendencia relativamente nueva, es una forma de autonomía emocional y crecimiento personal que además fomenta el autodescubrimiento, contribuye a mejorar la toma de decisiones, fomenta el aprendizaje para enfrentar diferentes sensaciones y emociones, ayuda a afrontar posibles miedos o inseguridades, así como a resolver problemas por cuenta propia.
Como plus, contribuye a romper los mitos y prejuicios sobre otras culturas y romper el estigma sobre las razones por las que se decide realizar determinadas actividades en solitario, pues esto no tienen nada que ver con no contar con personas que acompañen en esta aventura, sino con una decisión individual, consciente e importante para sí mismo.
Por otro lado, aunque viajar en solitario puede ser una experiencia enriquecedora, también enfrenta algunos desafíos, tales como sentimientos de soledad y aislamiento; mayor vulnerabilidad en cuanto a seguridad al no contar con una red de apoyo sobre todo, en destinos completamente ajenos y lejanos; costos más altos, pues comúnmente la renta de alojamiento, tours o transportes están dirigidos a más de un viajero; sobrecarga de decisiones y estrés al tener que gestionar imprevistos por cuenta propia; limitaciones para ciertas experiencias dirigidas a grupos; y, claramente, el estigma social que atrae miradas o comentarios inoportunos.
¡Pero no te desanimes! Sin duda realizar un viaje en solitario es una experiencia que todos y todas deberíamos realizar al menos una vez en nuestra vida y para ello, toma en cuenta las siguientes recomendaciones:
- Planifica inteligentemente. Investiga bien tu destino, elige un alojamiento estratégico como hostales u hoteles céntricos y planifica lo esencial, pero deja espacio para la espontaneidad.
- Prioriza tu seguridad. Guarda digital y físicamente copia de tus documentos personales como pasaporte, visa, identificación, seguros y reservas. Comparte tu itinerario con alguien de confianza, evita riesgos innecesarios y distribuye tu dinero en diferentes bolsos o lugares para evitar perderlo todo.
- Conecta con otros. Aprovecha esta oportunidad para conocer personas de diferentes puntos del mundo; para ello puedes unirte a tours o actividades grupales.
- Mantén una mentalidad abierta y adaptable. Acepta los imprevistos, disfruta de tu propia compañía y aprende frases básicas del idioma local.
- Cuida tu salud. Hidrátate y aliméntate de forma correcta para evitar problemas de salud durante tu viaje, además descansa adecuadamente para vivir al máximo la experiencia.
Toma tus cosas, no lo pienses mucho y atrévete a conocer el mundo por tu cuenta. Si bien siempre es posible acompañarse de otros, la mejor compañía para ti debes ser tú mismo/a.