
En los días previos y posteriores al inicio del ciclo escolar, las papelerías y supermercados se convierten en escenarios de listas interminables, carritos llenos y padres que calculan mentalmente si el presupuesto sobrevivirá al mes. Sin embargo, entre la urgencia por completar la lista y la presión de las modas infantiles, suele quedar relegada una pregunta esencial: ¿qué tan seguros y duraderos son los útiles que ponemos en las manos de nuestras hijas e hijos?
La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), a través de su Estudio de Calidad publicado en agosto de 2025, analizó 105 productos de uso escolar —cuadernos, lápices, bolígrafos, gomas, pegamentos, tijeras, reglas y más— sometiéndolos a 26 mil 830 pruebas para verificar resistencia, seguridad, adhesión, exactitud y rendimiento. El objetivo no es solo orientar la compra, sino también visibilizar la responsabilidad que implica elegir las herramientas del aprendizaje.
En cuadernos, por ejemplo, se evaluó desde la resistencia de las hojas al borrado hasta el gramaje real del papel, pasando por la calidad de las pastas y su repelencia al agua. En lápices, se midió la durabilidad de la puntilla y la eficiencia de la goma. En el caso de tijeras escolares, se revisó que las puntas romas realmente lo fueran y que no presentarán rebabas peligrosas.