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El equilibrio no existe (y está bien que así sea)

Abigail Carmona Reyes

Publicado el 28 de Julio del 2025

  • El sistema nos obliga a querer alcanzar altas expectativas sobre nuestra productividad y energía.
  • Obligarnos a tener que cumplir con todo solo nos lleva al agotamiento, estrés y ansiedad.
  • El mito del equilibrio no es realista, pero sí una idea de todos los días.

¿Quién nos dijo que la vida debe estar perfectamente equilibrada? ¿En serio deberíamos dedicar el mismo tiempo a todo? ¿todos los días?

En una cultura obsesionada con el balance perfecto, la realidad se empeña en recordarnos que los días tienen 24 horas y, a veces, nuestras responsabilidades requieren 25, ¿y por qué seguimos culpándonos por no alcanzar un ideal que, de hecho, no existe?

Según el mandato social, todas y todos deberíamos ser capaces de poder con todo sin descuidar nada. Estudiar y/o trabajar, procurar a la familia, tener vida social, mantener una relación amorosa, hacer ejercicio, llevar a cabo rutinas de cuidado personal, alimentarnos sanamente y a las horas adecuadas, y avanzar en los proyectos personales. ¿Pero en qué momento respiramos?

Saturar nuestra mente del ideal de tener que cumplir con todas nuestras responsabilidades, deberes y tareas provoca mayor agotamiento, estrés, ansiedad y, al mismo tiempo, un sentimiento de culpabilidad por no esforzarnos “demasiado” para cubrir todo. Si hacemos mucho, ¿por qué nunca es suficiente?

Esto se debe al mito del equilibrio con el que toda nuestra vida hemos crecido, pero que no es realista. La vida no es una balanza y en muchas ocasiones algún ámbito de la vida demanda ser el centro de atención y es válido pausar los otros por un momento.

La exigencia de ser personas de alto rendimiento no trae más que falsas expectativas sobre uno/a mismo/a. No es posible mantener la energía suficiente para cubrir todos los aspectos y aceptar que no podemos con todo es el primer paso para reflexionar sobre nuestras prioridades, bienestar y necesidad de tomar una pausa y recalcular nuestras rutinas.

Para saber si tu vida está dominada por este mito, pregúntate:

  • ¿Me siento fracasado/a cuando no cumplo con el “balance ideal”?
  • ¿Constantemente comparo mi rutina con la de personas que aparentan tenerlo todo?
  • ¿Creo que descansar es “perder tiempo valioso” en lugar de una necesidad biológica?
  • ¿Me culpo por no tener la misma productividad todos los días?
  • ¿Juzgo mis malos días como “fallas” en vez de verlos como partes normales de la vida?
  • ¿Siento que debo “compensar” horas de ocio con horas extra de trabajo?
  • ¿Me frustra que la vida no sea tan ordenada como mi calendario?

Quizá sería más sano aceptar que, simplemente, algunos días gana el trabajo, otros la familia o los amigos y en algunas ocasiones… solo sobrevives. Desmentir este mito es entender que el desorden no es un fracaso, es simple humanidad.

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