La Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) ha revelado los nominados para la edición 67 del Premio Ariel, el máximo galardón del cine nacional, y con ello también la sede de la ceremonia: Puerto Vallarta, Jalisco. No es un simple cambio de escenario: es una declaración de intenciones. Por tercer año consecutivo, los Ariel abandonan la Ciudad de México y refuerzan el discurso de un cine que busca expandirse territorialmente y diversificarse en formas, fondos y voces.
Este 2025, Mónica Huarte y Ana Sofía Gatica serán presentadoras de las nominaciones, la AMACC apuesta por un perfil que une experiencia y renovación. Huarte, con más de dos décadas en cine, teatro y televisión, ha sido reconocida recientemente por Señora Influencer (2023), mientras que Gatica representa una generación emergente con títulos como Manchester Acatitla (2021) y Sexo, pudor y lágrimas 2 (2022), y este año continúa su expansión con Es por su bien y Pérdida total.
En cuanto a las nominaciones, Pedro Páramo, adaptación del clásico de Juan Rulfo dirigida por Rodrigo Prieto, figura entre las más destacadas, compitiendo en categorías como Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Guión Adaptado, Fotografía y Diseño de Arte. No es menor el hecho de que Prieto —reconocido internacionalmente por su labor como director de fotografía en películas de Martin Scorsese y Alejandro González Iñárritu— haya elegido dirigir esta obra, cargada de simbolismo, desarraigo y silencios.
También sobresale No nos moverán, dirigida por Pierre Saint Martin, una cinta que ha logrado instalar el discurso político dentro de lo cinematográfico sin caer en panfletos. Compite en categorías fundamentales como Mejor Película, Dirección, Guion Original, Edición y Coactuación. Le sigue Sujo, una historia que, desde la ficción, se aproxima a las heridas sociales provocadas por la violencia estructural en México, con dirección de Astrid Rondero y Fernanda Valadez.
La presencia de títulos como La cocina de Alonso Ruizpalacios (también con múltiples nominaciones), Corina, Un actor malo o Vergüenza revelan una cosecha particularmente crítica. No hay concesiones, sino una exploración de identidades rotas, conflictos sociales, migraciones emocionales y territorios marcados por la desigualdad.
En la categoría de actuación, nombres como Adriana Paz (Arillo de Hombre Muerto), Luisa Huertas (No nos moverán), Naian González Norvind (Corina), Raúl Briones (La cocina) y Manuel García Rulfo (Pedro Páramo) integran una lista de intérpretes que han sabido canalizar la densidad de los personajes a través de matices y contención.
El regreso de Jacqueline Andere y Patricia Reyes Spíndola
El Ariel de Oro —distinción honorífica que celebra las trayectorias imprescindibles del cine nacional— será entregado a dos leyendas: Jacqueline Andere, rostro icónico de películas como El ángel exterminador de Luis Buñuel, y Patricia Reyes Spíndola, quien ha transitado del cine de arte a lo popular sin perder carácter, con títulos como Frida, La reina de la noche o Los motivos de luz. Dos mujeres que resumen, cada una a su modo, la evolución del cine mexicano desde los años setenta hasta la actualidad.
Que Jalisco vuelva a ser sede del Ariel no es casualidad. Desde la instauración del programa Filma Jalisco y los incentivos como el Cash Rebate, el estado ha buscado convertirse en polo cinematográfico. “Tenemos una estructura que se dedica a apoyar al cine… para que dejen de irse a otros lugares, incluso a otros países”, expresó Michelle Fridman, secretaria de Turismo, en la conferencia de prensa. En un país donde la política cultural a menudo es errática, estos programas han permitido atraer rodajes, fomentar la producción local y descentralizar las narrativas.
El próximo 20 de septiembre, Puerto Vallarta será el escenario donde confluyen décadas de trabajo artístico, políticas públicas regionales, y un cine que no teme incomodar ni reinventarse. La edición 67 del Ariel premiará lo mejor del cine nacional y celebrará la capacidad de contar historias que resisten, denuncian y, sobre todo, dignifican.