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Indispensables pero insostenibles: de lo útil al e-waste

Abigail Carmona Reyes

Publicado el 02 de Julio del 2025

  • En cada ámbito de nuestra vida empleamos diversos dispositivos electrónicos para el cumplimiento y la facilitación de las tareas diarias, pero ¿a dónde van después?
  • Cada persona mexicana produce más de 11 kg de basura electrónica al año y este tipo de desechos tienen graves consecuencias en la salud y el medio ambiente, además, solo un bajo porcentaje se recicla adecuadamente.
  • Un alto consumo y la falta de opciones de reparación son algunas de las causas que han conducido a los altos niveles de producción de e-waste.

Cada día, incluso sin ser ya conscientes de ello, las herramientas que son empleadas para la ejecución de nuestras actividades habituales son dispositivos electrónicos. ¿Has notado cuántos de ellos están presentes en cada momento de tu rutina? Pero, además, ¿te has preguntado qué pasa con ellos después de que dejan de ser útiles?

Actualmente, empleamos diversos aparatos durante las 24 horas del día de manera personal, en casa, en la calle, en la escuela y en el trabajo. Algunos de ellos podemos dividirlos en estas categorías.

Los imprescindibles.

          El teléfono celular. Dispositivo esencial para la comunicación interpersonal, acceso a internet y a diversas aplicaciones. De acuerdo con el Organismo Promotor de Inversiones en Telecomunicaciones, el 81.4% de la población mexicana cuenta con uno.

          Tablet y laptops. Ideales para múltiples tareas, desde entretenimiento, hasta reuniones o videoconferencias.

          Audífonos inalámbricos. Acompañantes en todo tipo de actividades, en cualquier lugar y momento para disfrutar de tu música favorita.

          Smartwatch. Dispositivo útil para llevar un seguimiento de la actividad física realizada durante el día, asi como de los signos vitales y mantenerse al pendiente de las notificaciones.

Reinvención en los hogares.

          Domótica. Se refiere a la automatización y control de los hogares, empleando tecnologías inteligentes para gestionar iluminación, climatización, seguridad, etc.

          Electrodomésticos inteligentes. Aparatos como refrigeradores o lavadoras que ofrecen funcionalidades avanzadas, como conexión a internet o automatización con ayuda de apps móviles.

          Asistente virtual. Asistente digital al que se le solicita la realización de diversas tareas cotidianas, como la programación de una alarma, la reproducción de una canción, la búsqueda de alguna información en internet, etc.

          Sistema de seguridad inteligente. Integrados para mantener la vigilancia y protección del hogar las 24 horas de los 7 días de la semana, a partir de funciones avanzadas, sensores de movimiento, cerraduras inteligentes y luces automatizadas que permiten alertar sobre cualquier actividad inhabitual.

  Televisores y sistemas de entretenimiento. Estos han evolucionado considerablemente, ofreciendo experiencias más inmersivas, imágenes nítidas y colores vibrantes.

          Routers avanzados. Ofrecen características más modernas, como la compatibilidad con WiFi 6, mayor velocidad y eficiencia.

Complementos.

          Impresoras multifuncionales y 3D. Aparatos que se mantienen en su auge, especialmente las 3D, pues con su ayuda es posible obtener cualquier objeto o herramienta que se desee.

          Pantallas interactivas. Empleadas en entornos laborales y escolares para mantener actividades más dinámicas.

          Discos duros externos. Ideales para almacenar todo tipo de archivos en cantidades enormes.

Tendencias futuras.

Los avances tecnológicos nunca se detienen, y el futuro ya previsto anuncia la llegada de dispositivos que eventualmente se volverán parte del día a día, tales como:

          Realidad aumentada. Gafas de RA ultraligeras, RA sin pantallas.

          Realidad mixta y espacios 3D. Fusión de RA+VR, Digital twins.

          Dispositivos neuronales y biométricos. Interfaces cerebro-computadoras, wearables con sensores avanzados.

          Electrónica flexible y ecológica. Pantallas plegables y enrollables, baterías biodegradables.

          IoT hiperconectado. Ropa inteligente, ciudades con RA.

          Robots personales con RA. Asistentes domésticos con visión aumentada.

 

Pero… ¿Qué implica que este tipo de dispositivos sean indispensables en nuestra vida?

Si bien la facilita en múltiples aspectos y el avance exige la adaptación de todas las actividades a un mundo hiperconectado, también trae consigo implicaciones negativas, una de ellas y quizá de las más alarmantes, son los riesgos producto de la e-waste (residuos electrónicos).

Según datos de Statista, en 2022 México superó los 1.4 millones de toneladas métricas de residuos electrónicos, lo que lo posicionó como el segundo mayor generador de América Latina y el Caribe. En promedio, cada persona mexicana generó 11.8 kilogramos de este tipo de basura. La ONU por su parte, informó que, en el mismo año, el mundo entero produjo 62 millones de toneladas de desechos electrónicos y alerta que, según el Informe Mundial de Residuos Electrónicos, la generación de estos residuos crece a un ritmo 5 veces superior a su reciclaje.

La Organización detalla que, en el 2022, sólo el 22.3% de la e-waste fue reciclada correctamente, pero se estima que para el año 2030 esto se reduzca al 20%.

“Entre los retos que contribuyen al aumento de la brecha se encuentran el progreso tecnológico, el mayor consumo, las limitadas opciones de reparación, los ciclos de vida más cortos de los productos, la creciente electronificación de la sociedad, las deficiencias de diseño y la inadecuada infraestructura de gestión de los residuos electrónicos” señala la ONU.

Esto resulta seriamente preocupante, pues todo este tipo de residuos contienen sustancias tóxicas, como el mercurio, que pueden representar un grave peligro para la salud humana y ambiental al filtrarse al suelo, aire y agua; asimismo, contribuyen de manera significativa al calentamiento global por las huellas de carbono que cada dispositivo emite, así como a la pérdida de materias primas escasas y valiosas, pues comúnmente estas se extraen directamente de las minas para la producción de nuevos dispositivos, en lugar de recuperarse de los residuos.

Para abordar esta problemática, las y los especialistas abogan por “una nueva visión para los residuos electrónicos basada en el concepto de economía circular, según el cual un sistema regenerativo puede minimizar los residuos y las fugas de energía”, explica Geneva Environment Network.

Frente a este tsunami de basura tecnológica, hay un gran espacio para reflexionar sobre nuestros hábitos de consumo de este tipo de productos y así, la posibilidad de reinventar nuestra relación con los mismos. La permanente conexión puede ofrecer muchas ventajas a corto plazo, sin embargo, el futuro no es hiperconectados si es insostenible y como advierte la ONU, el tiempo no es un recurso recargable. 



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