Con el objetivo de recordar las campañas y protestas que miles de mujeres han comenzado desde la Primera Guerra Mundial en contra de los conflictos armados, el militarismo y la proliferación nuclear, así como por su trabajo en favor de la construcción de una Cultura de Paz, desde 1982 se conmemora cada 24 de mayo el Día Internacional de las Mujeres por la Paz y el Desarme, instaurado por el Campamento Pacifista de Mujeres en Greenham Common junto a otros grupos de mujeres pacifistas europeas.
Según refiere la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), desde entonces, a través de medios no violentos, las mujeres organizadas promueven movimientos en la lucha por la paz, como respuesta al impacto de género que sufren las mujeres y niñas durante los conflictos armados.
“A lo largo de la historia, hasta nuestros días, el cuerpo de las mujeres ha sido empleado como arma de guerra para humillar al adversario, violándolas, mutilándolas y permitiendo a los soldados que utilicen a las mujeres como esclavas sexuales”, explica la Comisión.
Además de que son principales víctimas de la discriminación y pobreza que traen consigo este tipo de conflictos; los riesgos que vulneran a las mujeres en situaciones especificas como el embarazo o la lactancia; o porque tras las guerras, enviudan y se vuelven los pilares sustentadores de sus hogares, agrega el Poder Judicial de Coahuila de Zaragoza (PJECZ)
De esta manera, “se conmemora como un medio para fomentar la toma de conciencia para la desmilitarización de la sociedad, visibilizar el rol de las mujeres en los conflictos armados, mostrar los esfuerzos de las mujeres por la construcción de una cultura de paz, y convocar a los Estados a apoyar las iniciativas desarrolladas por las mujeres en favor de los derechos humanos” destaca el PJECZ.
La CNDH enfatiza que las causas que movilizan a las mujeres en pro de la paz son varias, tales como la defensa del medio ambiente, la denuncia de la violencia sexual como arma de guerra, la denuncia de desigualdades económicas, las injusticias sociales, y claramente, el fin de los conflictos armados y la búsqueda de salidas negociadas a la violencia, entre muchas más.
Sin embargo, sus voces quedan fuera de las mesas de negociación, pues según ONU Mujeres, tan solo el 6% de los acuerdos de paz abordan necesidades y derechos de las mujeres y niñas.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) hace hincapié en que aquellos acuerdos que resultan “ciegos” o “neutrales” en materia de género, son totalmente perjudiciales “para las necesidades de seguridad y consolidación de paz de las mujeres”. Por tanto, resulta más que necesario que dichos pactos incorporen la perspectiva de género.
“Abordar la violencia sexual relacionada con los conflictos (VSRC) desde el inicio de un proceso de mediación puede aumentar la durabilidad de la paz al mitigar los temores en materia de seguridad y mejorar la transparencia, la rendición de cuentas y la confianza entre las partes. La violencia sexual puede utilizarse para continuar actos de guerra fuera del ámbito de los acuerdos y los equipos de supervisión, que desencadenen ciclos de venganza y acciones de vigilancia parapolicial. Si se ignora, la violencia sexual puede minar la confianza en los acuerdos e incluso en el propio proceso de mediación. Por lo tanto, es vital incluir disposiciones específicas sobre VSRC en los acuerdos de cese al fuego y de paz” asegura la ONU.
Así, la conmemoración del Dia Internacional de las Mujeres por la Paz y el Desarme y la labor de todas las mujeres que luchan por estas causas no solo hacen un llamado a la concientización social sobre los conflictos armados, sino que también pone sobre la mesa la importancia de destacar el papel activo de las mujeres dentro de estos, sin reducirlas únicamente a ser víctimas, sino también reconocer su condición de sustentadoras, supervivientes y agentes de cambio que día a día velan por construir sociedades más justas, igualitarias y pacifistas.
Así, su lucha es la prueba de que la verdadera paz no se firma en papel, sino en el territorio de lo humano.