La conmemoración del “Día Mundial de las Abejas”, es una fecha proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2017, gracias al impulso del Gobierno de Eslovenia y el respaldo de Apimondia, la Federación Internacional de Asociaciones de Apicultura. Esta efeméride, lejos de ser simbólica, representa una alerta global ante el dramático declive de los polinizadores y la amenaza que ello supone para la seguridad alimentaria mundial.
Eslovenia no fue un actor fortuito en esta propuesta. Su cultura apícola se remonta antes del siglo VII y el 20 de mayo se conmemora el nacimiento de Anton Janša, pionero de la apicultura moderna y miembro de una familia profundamente ligada a esta práctica. En ese país, como en muchas otras regiones del mundo, la apicultura no es solo una actividad económica, sino parte esencial de su identidad cultural.
Este 2025, el Día Mundial de las Abejas lleva como lema “Inspiradas por la naturaleza para nutrirnos a todos”, frase que busca recordarnos que el bienestar de estos insectos es también un reflejo directo de nuestra salud ecológica, alimentaria y social. El zumbido de las abejas, más allá de ser un sonido familiar del campo, se convierte en un llamado urgente a la conciencia colectiva.
El papel vital de las abejas en la vida humana
Aunque la mayoría reconoce a las abejas por su miel, estos pequeños insectos ofrecen mucho más que dulzura. Son responsables de la polinización de un sinfín de cultivos que consumimos a diario: frutas, verduras, semillas e incluso materias primas esenciales como algodón, caucho y plantas medicinales. Sin su intervención, aproximadamente el 40% de los nutrientes que hoy forman parte de la dieta global desaparecerían. De hecho, el 90% de la vitamina C que consumimos depende de cultivos polinizados por estos insectos.
En términos simples: podríamos sobrevivir sin abejas, pero viviríamos en un mundo menos saludable, más caro y profundamente desigual. Las naciones más vulnerables, que dependen de cultivos específicos y carecen de infraestructura para reemplazarlos, serían las más afectadas por esta catástrofe.
Las amenazas que enfrentan
Sin embargo, el panorama actual para las abejas es alarmante. Diversos factores provocados por el ser humano como el uso excesivo de pesticidas, la expansión agrícola no sostenible, el cambio climático y la introducción de especies invasoras como el avispón asiático están acabando con ellas a un ritmo vertiginoso.
Expertos advierten que la desaparición de las abejas provocaría una reacción en cadena: reducción de cultivos, alza de precios, colapso de mercados agrícolas, pérdida de biodiversidad y una crisis alimentaria sin precedentes. Una naranja podría convertirse en un producto de lujo, y los ecosistemas locales comenzarían a colapsar uno tras otro, alterando el equilibrio planetario.
Un llamado a protegerlas
El Día Mundial de las Abejas 2025 no es solo una conmemoración, es una advertencia. El momento de actuar es ahora. Proteger a estos polinizadores significa proteger nuestro futuro. Es imperativo cambiar políticas agrícolas, reducir el uso de agroquímicos y restaurar hábitats naturales para frenar su desaparición.
Solo cuando las amenazas que enfrentan estos insectos desaparezcan, esta fecha dejará de tener sentido. Hasta entonces, cada 20 de mayo debemos escuchar con atención ese zumbido que nos recuerda cuán frágil es la red que sostiene la vida en la Tierra.