Explora el presente y mira hacia el futuro

Las carreras que pretenden enfrentar las crisis del siglo XXI

Daniel Cuin

Publicado el 21 de Junio del 2025

  • La Licenciatura en Ciencias del Agua y de la Tierra, que se imparte en San Felipe del Progreso, busca formar especialistas capaces de unir ciencia y comunidad en defensa del recurso más vital del planeta
  • En un contexto de crisis climática global y escasez hídrica creciente, la Universidad Intercultural del Estado de México apuesta por una formación profesional con raíces en el territorio y compromiso con el futuro

En una mañana fresca de junio, mientras los campos de maíz aún conservan el rocío de la noche y los ríos bajan con el ritmo pausado de la temporada, la Universidad Intercultural del Estado de México (UIEM) lanza una nueva opción dentro de su oferta educativa. Se trata de la Licenciatura en Ciencias del Agua y de la Tierra, un programa que surge como una alternativa académica y una respuesta a los desafíos medioambientales que enfrenta el país y el mundo.

La carrera, que se imparte en la sede de San Felipe del Progreso, es parte de un proyecto educativo que busca formar profesionales capaces de abordar la creciente crisis hídrica, la degradación del suelo y el deterioro de los ecosistemas desde una perspectiva integral y con enfoque intercultural. En un contexto nacional donde el 70% de los cuerpos de agua presentan algún tipo de contaminación (datos de CONAGUA, 2023) y los efectos del cambio climático se traducen en sequías prolongadas, inundaciones intensas y pérdida de biodiversidad, resulta vital formar especialistas comprometidos con el conocimiento científico y el trabajo territorial.

La licenciatura está estructurada en torno a cuatro ejes: manejo y conservación del agua, ecología y medio ambiente, hidrología y geosistemas, y sistemas hidráulicos. 

A diferencia de otras carreras de ciencias ambientales, este programa tiene como distintivo su enfoque intercultural, es decir, incorpora los saberes tradicionales de las comunidades originarias y rurales del Estado de México en la gestión de los recursos naturales, reconociendo su experiencia ancestral en el uso del agua, el respeto al territorio y la convivencia con la naturaleza.

El agua como eje de futuro

La elección de estudiar Ciencias del Agua y de la Tierra no es solo una apuesta académica; es una declaración de principios. El Banco Mundial estima que para 2030 la demanda global de agua superará en un 40% a la oferta disponible si no se modifican los hábitos de consumo y la gobernanza del recurso. En México, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), se calcula que al menos 15 millones de personas enfrentan escasez de agua potable de forma estructural. Un panorama que revela la urgencia de contar con profesionales que comprendan los sistemas hídricos, mientras diseñan políticas públicas, sistemas hidráulicos eficientes y modelos de aprovechamiento sustentable del agua.

Además, el programa atiende a la interacción entre agua, suelo y sociedad. En regiones como el norte del Estado de México, donde las presiones agrícolas y urbanas han alterado los ciclos hidrológicos, el conocimiento de geosistemas y la planificación del uso de la tierra son herramientas indispensables para garantizar la resiliencia de los territorios.

La Universidad Intercultural del Estado de México, además de ofrecer formación técnica y científica, la articula con una pedagogía basada en el respeto a la diversidad cultural. En San Felipe del Progreso, donde más del 60% de la población se identifica como indígena mazahua, los estudiantes aprenden tanto de libros como de la experiencia comunitaria. El plan de estudios promueve el trabajo de campo, la colaboración con ejidos, y el diálogo entre la ciencia académica y el conocimiento local.

“El objetivo no es solo formar ingenieros, sino agentes de transformación social”, explican desde la coordinación académica. La educación intercultural implica una formación ética, un vínculo con el territorio, y una comprensión de las dinámicas sociales que influyen en el uso del agua y el medio ambiente.

La oferta educativa de la universidad se extiende a otras sedes en Xonacatlán, Tepetlixpa y Temoaya, con programas como Salud Intercultural, Lengua y Cultura, Desarrollo Sustentable y Arte y Diseño, lo que refleja el compromiso de la institución con una educación integral y conectada con los retos del presente.

Para las y los jóvenes que buscan una carrera con sentido, que combine ciencia, territorio, sostenibilidad y transformación social, Ciencias del Agua y de la Tierra representa una vía directa para incidir en la realidad. En palabras de una estudiante de generaciones anteriores: “no sólo aprendemos sobre agua, aprendemos para defenderla”.

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