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La tecnología avanza, pero no todos ni todas lo hacen con ella

Abigail Carmona Reyes

Publicado el 23 de Junio del 2025

  • La falta de conocimientos, de infraestructura y recursos, así como obstáculos que se presentan con la edad y por género son los factores que llevan a la limitación de acceso a internet y TICs para cierta parte de la población
  • 16% de la sociedad mexicana no tiene acceso a internet; en las zonas rurales se concentra la mayoría de ella
  • La brecha digital constituye una manera de exclusión social que priva en muchos ámbitos a quienes no pueden seguir el paso del avance tecnológico

En un mundo interconectado, el acceso a internet y las herramientas digitales resultan tan esenciales como el agua o la electricidad, sin embargo, la brecha digital sigue siendo un obstáculo que pone en evidencia las desigualdades sociales.

De acuerdo con Forbes, la brecha digital “se refiere a la disparidad en el acceso y uso de las tecnologías de la información y comunicación (TICs) entre diferentes grupos de la población”. Es decir, existen sectores de la sociedad que carecen totalmente de este acceso o bien, lo tienen de forma limitada.

Según Repsol, se identifican cuatro tipos: brecha de uso, la cual refiere a la carencia de competencias digitales suficientes para manejar las TICs a nivel personal o profesional. Brecha de acceso, que es la imposibilidad que tienen determinados grupos de población para acceder a las TICs debido a varios factores. Brecha generacional, aquella en la que personas de edad avanzada poseen capacidades digitales reducidas. Y brecha de género, la cual denota que las mujeres tienen menos acceso a las TICs en comparación con los hombres.

Estas brechas se originan por causas diversas, como el costo de los dispositivos y servicios, desigualdad socioeconómica, conocimientos y competencia insuficientes o falta de infraestructura, principalmente en áreas rurales y remotas. La UNESCO afirma que “la brecha digital también implica la falta de habilidades para acceder, consultar, producir y analizar datos, información y contenidos, lo cual se ha convertido en una nueva forma de exclusión social equivalente a lo que hace 30 años era no saber leer y escribir”.

En nuestro país, las estadísticas muestran que prevalece una fuerte brecha digital: datos de Roastbrief indican que de los 131 millones de personas que habitan en México, 110 millones son usuarias de internet, mientras el 16.7% de la población no lo es. Y apenas 93 millones utilizan redes sociales digitales.

El INEGI agrega que, del total de hogares mexicanos, solo el 68.5% tienen acceso a internet. En estos hogares, la posesión de telefonía y televisión es mayor a la de radio y computadoras; asimismo, este acceso se concentra en áreas urbanas, donde el uso de internet es del 83.8%, mientras que en las rurales es de 62.3%; y el rango de edad con mayor número de usuarios es de 25 a 34 años.

La UNESCO afirma que, en América Latina, 40% de las mujeres no están conectadas o no pueden pagar el acceso a internet; en México, el 63% de ellas reportan que la falta de conocimientos es la principal razón. “Estos retos son particularmente agudos si además se consideran otras circunstancias y condiciones de vulneración como la pobreza, discriminación, racismo y situación migratoria, entre otras” señala la organización.

Iberdrola alerta que este fenómeno se convierte en discriminación tecnológica, lo cual constituye una forma de pobreza y exclusión social, teniendo importantes consecuencias como la incomunicación y aislamiento, barrera al estudio, al conocimiento y al mercado laboral, acentuación de las diferencias sociales, y discriminación sexual.

A pesar de que se han puesto en marcha múltiples iniciativas que buscan combatir esta brecha digital, incluyendo la designación del Dia Internacional de Internet que se celebra en el mes de mayo y que tiene como propósitos destacar la importancia de la tecnología, promover la difusión y uso del internet, y fomentar la reflexión en torno a la falta de acceso a ello, es claro que millones de personas no pueden avanzar al mismo ritmo que las innovaciones tecnológicas que lo hacen a pasos agigantados e imparables.

La verdadera revolución digital no llegará hasta que todas y todos puedan tener un acceso igualitario a ella.

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