Desde los mantras en la antigua India hasta el white noise moderno, los sonidos son herramientas clave para inducir calma. Hoy la ciencia ha confirmado lo que las culturas milenarias sabían: frecuencias específicas reducen el cortisol y activan el sistema parasimpático.
En este contexto surge el ASMR, un fenómeno global que convierte susurros, golpes suaves o crujidos, en disparadores de relajación profunda que ofrecen al cerebro sobreestimulado una vía de escape sensorial.
Las siglas ASMR significan Autonomous Sensory Meridian Response, es decir, Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma. Se trata de una sensación física y psicológica, experimentada de manera distinta por cada persona, pero que en general provoca un cosquilleo en la piel, desde la cabeza, el cuello, espalda u otras partes del cuerpo, disminución del ritmo cardíaco y un estado de relajación a causa de susurros, sonidos suaves y estímulos visuales y/o táctiles.
En este sentido, el ASMR auditivo puede incluir voces bajas, murmullos, música relajante, ciertos sonidos de la naturaleza como lluvia, entre otros; el ASMR visual es representado a través de videos que muestran movimientos suaves y cuidadosos de manos u objetos, imágenes relajantes o juegos de colores; y, por último, el ASMR táctil implica sensaciones físicas provocadas por elementos como superficies texturizadas.
En los últimos años, por medio de plataformas como YouTube o Spotify, vídeos o audios de este tipo de contenido se han vuelto una tendencia; miles de creadore emplean distintas técnicas para relajar a sus audiencias, tales como mouth sounds, spit painting, inaudibles, mukbangs y muchos triggers (detonadores) con ayuda de palabras, objetos y micrófonos que amplifican la claridad de sus movimientos y sonidos.
¿Y por qué se ha vuelto tan consumido? Pues bien, todo este tipo de productos audiovisuales se han vuelto bastante populares en las distintas redes sociales debido a los efectos que producen en quienes los escuchan, pues la mayoría coincide en que son un método eficaz para combatir la tensión y el estrés.
De acuerdo con la Clínica Alemana, este fenómeno sensorial genera una liberación de dopamina, endorfinas y oxitocina. Por esto mismo, explica que entre los beneficios que posee se encuentran mejorar el estado de ánimo, disminuir la ansiedad, mejorar la atención, ayudar a conciliar el sueño y mejorar la calidad de este, y producir un gran nivel de relajación.
CIO Salud afirma que algunos estudios indican que los estímulos de ASMR activan áreas del cerebro asociadas con la recompensa, la emoción y la empatía; también activan una respuesta de cuidado y atención, y generan una sensación de confort y seguridad.
Reiterando que este fenómeno no es experimentado de la misma forma por todas las personas, ya que incluso algunas son intolerantes a este tipo de estímulos, es una buena herramienta que puede ser incluida en la rutina diaria para ayudar a disminuir los niveles de emociones negativas. Para ello es necesario explorar los distintos tipos de contenido que existen, encontrar un lugar tranquilo y cómodo, de preferencia utilizar auriculares y mantener una mente abierta.
En un mundo acelerado donde abundan los sonidos fuertes y el estrés parece inevitable, el ASMR emerge como un refugio sensorial. Más que una tendencia digital, es un recordatorio de que, a veces, la tranquilidad se encuentra en los detalles más sutiles.