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Aprender a comunicar en el siglo XXI: Lo que LinkedIn revela sobre Educación, Contenido y Estrategia Digital

Daniel Cuin

Publicado el 23 de mayo del 2025

  • Ya no basta con tener el conocimiento: hay que saber compartirlo, distribuirlo, hacerlo relevante. Y para eso, como en todo proceso de enseñanza, se necesita aprender
  • El estudio de Metricool no es solo un análisis de métricas: es un mapa del nuevo ecosistema donde la educación debe aprender a navegar
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“No basta con saber, hay que saber mostrar que se sabe”, es una de las frases que podemos encontrar en el estudio realizado por Metricool sobre LinkedIn y que podría ser una máxima contemporánea para quienes hoy enseñan, aprenden y comparten conocimiento. En un escenario donde las plataformas digitales configuran parte de la pedagogía moderna, el más reciente LinkedIn Study 2025, ofrece no solo un análisis de redes sociales, sino un espejo que refleja cómo se enseña, comunica y aprende hoy desde lo digital.

Si bien LinkedIn es conocida como la red de profesionales, hoy también es un espacio de aprendizaje continuo, donde universidades, instituciones, centros de formación y profesionales de la educación comienzan a usar el contenido como herramienta pedagógica. Según el estudio, las publicaciones que integran formatos visuales como video y carruseles tienen una mejor tasa de interacción y permanencia. Pero más allá del dato, el hecho revela una transformación en el acto de comunicar saberes: el contenido educativo ya no solo se aloja en el aula, sino en la red, el feed, la interacción.

En esta lógica, las encuestas —el formato con mayor alcance, aunque el menos usado— aparecen como una herramienta pedagógica desaprovechada. ¿Por qué no usarlas como cuestionarios breves o termómetros de comprensión? Su visibilidad 206% superior al promedio sugiere que podrían tener un rol clave en la dinamización de procesos educativos digitales.

El sector educativo en LinkedIn: ¿presente o ausente?

El análisis por sectores que ofrece el estudio revela que el rubro educativo tiene 9 mil 112 seguidores promedio por página, pero un nivel de interacción y clics más bajo que otros sectores como tecnología, servicios financieros o manufactura. Este dato, más que alarmante, plantea una interrogante crítica: ¿está la educación sabiendo habitar estos nuevos entornos digitales?

El problema no es solo de presencia, sino de forma. Las instituciones tienden a reproducir el boletín informativo en lugar de experimentar con narrativas digitales interactivas. Pocos exploran formatos de storytelling, cápsulas audiovisuales, carruseles educativos o publicaciones interactivas que podrían convertir una red social en un aula expandida. Es decir, la plataforma está lista, pero falta pedagogía digital.

Enseñar en red: entre el algoritmo y el aprendizaje

Una de las claves del estudio es clara: LinkedIn premia el contenido que fomenta la interacción real, el que resuelve dudas, genera conversación o aporta conocimiento útil. Este principio, que puede parecer un consejo de marketing, es también una guía para docentes, divulgadores y educadores.

En el siglo XXI, enseñar no se trata únicamente de transmitir contenidos, también es aprender a contar, a interactuar, a escuchar. Un informe del World Economic Forum ya advertía que las habilidades de comunicación digital, pensamiento crítico y alfabetización mediática serían esenciales para la educación del futuro. Hoy, LinkedIn se convierte en uno de los laboratorios donde estas habilidades se ponen a prueba.

La irrupción del video, por ejemplo, cuyo consumo creció 53% en LinkedIn durante el último año, es muestra de un cambio en la percepción y práctica de la enseñanza: el video educativo ya no está confinado a las aulas virtuales, sino que forma parte del tejido cotidiano de redes profesionales.

¿Qué debe aprender el mundo educativo de este estudio?

Más allá de los datos, el “LinkedIn Study 2025” deja lecciones para quienes construyen conocimiento:

  • Las narrativas importan: Los carruseles (documentos tipo presentación) superan a cualquier otro formato en engagement. En educación, esto puede ser aprovechado para construir clases breves, resúmenes temáticos o itinerarios formativos.
  • La brevedad no está reñida con la profundidad: Las encuestas muestran que una sola pregunta puede generar visibilidad, conversación e incluso aprendizaje.
  • El video no es una moda, es una alfabetización: Ignorar el lenguaje audiovisual hoy es una forma de analfabetismo digital. La educación necesita incorporar el video no solo como recurso, sino como medio principal de comunicación pedagógica.

El aula ya no tiene cuatro paredes, tampoco comienza con una campana ni termina con un examen. Hoy, una publicación puede ser una clase, un comentario puede ser una tutoría, y una red social puede ser un campus global.

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