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XXI Bienal de Fotografía 2025, un nuevo mapa visual para México

Daniel Cuin

Publicado el 22 de mayo del 2025

Con una nueva plataforma de investigación, actividades en todo el país y premios ampliados, uno de los eventos más importantes de Fotografía se reinventa para reflejar la diversidad y el presente de la imagen en México

La fotografía, ese acto de detener el tiempo y darle sentido a lo cotidiano, ha encontrado en México no sólo una herramienta de expresión, sino una práctica de construcción cultural. En 2025, la Bienal de Fotografía, organizada por el Centro de la Imagen (CI) y la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, presenta su edición número XXI con una transformación sin precedentes: por primera vez en su historia, se reinventa como una plataforma de investigación nacional y un espacio plural de encuentro territorial.

Desde su origen en 1980, tras desprenderse del Salón Nacional de Artes Plásticas, la Bienal ha sido testigo y reflejo del pulso visual del país. Ahora, en una etapa marcada por la hiperproducción de imágenes y la descentralización cultural, la Bienal de Fotografía se sacude el formato tradicional de certamen para convertirse en una cartografía viva del estado actual de la imagen en México.

Este año, la Bienal no se limitará a una exposición final en la Ciudad de México gracias a un programa nacional de actividades que se extenderá desde abril hasta marzo de 2026, la iniciativa buscará vincular a agentes culturales y artistas de ocho regiones del país: Noreste, Noroeste, Occidente, Oriente, Sur, Centro-Norte, Centro-Sur y Ciudad de México. La descentralización no solo es una estrategia de expansión; es una toma de postura cultural en favor de la diversidad regional, muchas veces invisibilizada por la hegemonía del centro.

Una de las apuestas más notables de esta edición es la integración de una plataforma de investigación documental. Siete especialistas recorrerán estos territorios para construir una visión integral de la producción fotográfica contemporánea, con la intención de comprender no sólo qué se fotografía en el país, sino cómo y por qué se fotografía desde contextos tan contrastantes como los de la frontera norte, las comunidades afrodescendientes del sur o los colectivos visuales del oriente veracruzano.

Esta investigación culminará en un segundo volumen impreso, paralelo al catálogo de obras seleccionadas, lo que dotará a la Bienal de un carácter doble: artístico y analítico, sin precedentes en su historia.

Premios que documentan el tiempo

Los reconocimientos, como es tradición, tienen también un peso simbólico y documental. Este 2025, los Premios de Adquisición verán incrementado su monto de 75 mil a 90 mil pesos, y sus obras pasarán a formar parte del acervo del CI, enriqueciendo no solo la colección sino el archivo testimonial del país en imágenes. Además, se otorgará un Premio del Público, reflejo del diálogo contemporáneo entre la imagen y la comunidad.

Más allá de la retribución económica, lo que está en juego es la posibilidad de ser parte de la memoria visual de México: una imagen premiada hoy puede ser el testimonio clave de una generación mañana.

Una imagen en transformación

El programa “Reimaginar la Bienal de Fotografía”, convocado en 2024, fue el detonante para este giro histórico. A partir de ese ejercicio de consulta, se conformó un Consejo Consultivo elegido por la comunidad fotográfica. Así, la edición XXI se erige no como una propuesta unilateral, sino como un proceso participativo, en sintonía con el espíritu crítico que siempre ha acompañado a las prácticas fotográficas más comprometidas del país.

Este giro también responde a una necesidad más profunda: en tiempos donde las imágenes se consumen con una fugacidad vertiginosa, la Bienal propone un alto en el tiempo, una pausa reflexiva para mirar con otros ojos el valor del archivo, el poder del encuadre y la política del gesto fotográfico.

Convocatoria abierta: más voces, más memoria

La convocatoria permanecerá abierta hasta el 30 de junio de 2025 para fotógrafos, fotógrafas y creadores visuales residentes en México. El resultado se dará a conocer el 29 de agosto y la muestra inaugural se realizará el 6 de noviembre de 2025, extendiéndose hasta marzo de 2026 con un programa público que incluirá presentaciones, proyecciones y revisión de portafolios.

Este nuevo formato permite a la Bienal extender su vida más allá de la exposición, consolidando un proceso de pensamiento en torno a la imagen y no sólo un escaparate de obras.

Una bienal que reflexiona sobre sí misma

En un país donde la fotografía ha sido vehículo de denuncia, celebración, resistencia y memoria –desde el archivo revolucionario de Casasola hasta los lenguajes contemporáneos de fotógrafos como Maya Goded, Graciela Iturbide o Eniac Martínez–, la Bienal de Fotografía 2025 se propone como un espejo múltiple y una brújula. No solo quiere reflejar lo que ocurre en el arte visual mexicano, sino también dirigir la mirada hacia lo que no ha sido visto, lo que ha sido desplazado o marginalizado.

En cada fotografía seleccionada y en cada región documentada habrá más que estética: habrá historia, crítica, comunidad y sobre todo, la urgencia de dejar huella en un tiempo donde todo parece efímero.

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