Explora el presente y mira hacia el futuro

El idioma como pasaporte educativo

Daniel Cuin

Publicado el 25 de abril del 2025

  • Cada vez más jóvenes mexicanos buscan aprender un idioma en el extranjero como parte de una formación integral que va más allá del aula tradicional

  • Instituciones como Education First ofrecen programas que combinan inmersión lingüística, experiencias culturales y certificación académica, transformando el aprendizaje en una vivencia que marca el futuro profesional y personal

En una oficina del centro de atención académica de EF Education First en México, Melissa Aguilar envía correos desde su escritorio y con folletos con destinos como Brighton, Vancouver, París o Sídney. Cada uno es una promesa: aprender un idioma no como materia, sino como experiencia vital. “No vendemos cursos. Ofrecemos transformación”, dice mientras revisa en su pantalla una lista de jóvenes que han solicitado información para estudiar en el extranjero. Detrás de cada nombre hay una inquietud común: el deseo de ir más allá del aula tradicional.

En tiempos en que la educación enfrenta retos globales —desde la digitalización acelerada hasta las crisis socioeconómicas—, el aprendizaje de lenguas extranjeras ha dejado de ser un complemento para convertirse en una herramienta estratégica de movilidad y empleabilidad. Así lo demuestra la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que en su informe Education at a Glance de 2023 subraya que los estudiantes multilingües tienen más oportunidades de acceso a empleos internacionales, mejores salarios y un mayor entendimiento intercultural.

En este contexto, los programas académicos en el extranjero, como los que ofrece EF Education First, se consolidan como una alternativa formativa que conecta la enseñanza de idiomas con experiencias inmersivas. Su catálogo incluye más de 50 escuelas en ciudades clave de Europa, América del Norte, Oceanía y Asia, con cursos que van desde programas intensivos para adolescentes hasta certificaciones profesionales y preparación universitaria.

Lo que diferencia a estos programas es el enfoque pedagógico. “Desde el primer día, los estudiantes interactúan con el idioma en situaciones reales: al comprar un café, al tomar el transporte, al conversar con sus compañeros. No hay traductores ni subtítulos. El aprendizaje es inmediato y natural”, señala Aguilar.

Los datos refuerzan esta idea. Un estudio realizado por el British Council revela que los estudiantes que aprenden en contexto real retienen hasta un 40% más de vocabulario que aquellos que se forman en ambientes tradicionales. Además, desarrollan competencias interculturales que resultan vitales en un mundo cada vez más conectado.

México, país en transición lingüística

Según cifras del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), apenas el 5% de los estudiantes mexicanos alcanza un nivel intermedio en comprensión oral del inglés al concluir la educación media superior. A esto se suma el dato de que menos del 2% de jóvenes mexicanos ha realizado estudios académicos fuera del país, de acuerdo con la UNESCO.

Sin embargo, la tendencia empieza a cambiar. Cada vez más estudiantes —y también padres de familia— consideran los programas internacionales como parte de una trayectoria educativa más integral. EF ha reportado un incremento sostenido en el interés por sus cursos en Canadá, Francia y Reino Unido, sobre todo en el rango de 16 a 25 años. “La pandemia pospuso muchos sueños, pero ahora estamos viendo cómo estos proyectos toman forma”, comenta la asesora académica.

El otro salón de clases

No se trata solamente de aprender otro idioma. En ciudades como Dublín, Nueva York o Barcelona, los estudiantes mexicanos estudian gramática y fonética, mientras se integran a contextos culturales diversos, conviven con alumnos de Asia, Europa o África, y desarrollan una autonomía que difícilmente se obtiene en entornos familiares.

EF complementa esta experiencia con actividades extracurriculares, apoyo académico personalizado y programas diseñados según metas específicas: desde preparación para exámenes TOEFL o IELTS, hasta cursos vinculados a negocios, arte o diplomacia. “Cada alumno diseña su experiencia”, explican desde la institución, fundada en Suecia en 1965 y con presencia en más de 100 países.

Además, los programas permiten convalidar estudios, obtener certificados internacionales e incluso abrir puertas a universidades extranjeras. En un mundo donde la educación superior está cada vez más internacionalizada, este tipo de trayectos puede representar, además de una ventaja académica, una opción de vida.

Una inversión educativa

Claro que la experiencia tiene un costo, y no es bajo. Sin embargo, EF ha desarrollado esquemas de financiamiento, descuentos por inscripción anticipada y opciones personalizadas para facilitar el acceso a sus programas. “Hay familias que ven esto como una inversión, no como un gasto. Es sembrar en la educación de sus hijos”, subraya Aguilar.

Para muchos, la aventura comienza con un correo, una videollamada o una conversación casual. Luego, llega la elección del destino, la escuela, la duración del programa. Al final, lo que parecía una simple idea se convierte en un cambio radical de perspectiva.

Porque aprender un idioma en otro país no solo mejora la pronunciación. Cambia la forma en que el estudiante se concibe a sí mismo en el mundo.

ICONO OJO-10

Deja un comentario

Descubre más desde Orbe

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo