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Los Judas de Toluca

Daniel Cuin

Publicado el 16 de abril del 2025

  • Cada escultura, hecha de cartón y carrizo, cuenta una historia y mantiene viva la esencia de una de las festividades más emblemáticas de Semana Santa

  • Del fuego a la exhibición, la tradición de los “Judas” ha evolucionado para convertirse en un símbolo del arte popular y la resistencia cultural

Fotografía de Reforma[/caption]

Cada año durante Semana Santa, específicamente el sábado de gloria, en las calles de Toluca se podían encontrar figuras imponentes, coloridas y en muchos casos, burlonas. Los Judas, esculturas monumentales de cartón y carrizo, eran llevados a la quema como símbolo de la erradicación del mal, una tradición profundamente arraigada en la cultura popular mexicana y en particular del Estado de México. Sin embargo, esta práctica ha cambiado con el tiempo y ha encontrado en el arte una nueva manera de preservar su esencia.

El Concurso de Judas, impulsado por el artista Luis Nishizawa en 1993, nació con la intención de rescatar y preservar esta tradición artesanal. Aunque en su origen la quema era el acto central, en la actualidad las figuras ya no son consumidas por el fuego, sino que encuentran su lugar en exposiciones que permiten valorar el esfuerzo y la destreza de los artesanos. Con más de tres décadas de existencia, el certamen ha evolucionado en términos de participación y difusión, buscando ser un referente cultural de la región cada año.

Durante siglos, la quema de Judas fue una celebración extendida en diversas partes de México y América Latina. Se trataba de un ritual con raíces religiosas en el que se representaba la traición de Judas Iscariote, cuyo castigo consistía en ser incendiado ante la comunidad. Con el paso del tiempo, esta práctica se transformó en una manifestación satírica y crítica en la que los Judas no solo representaban al personaje bíblico, también a figuras públicas y símbolos del descontento social.

En Toluca, la tradición cobró fuerza gracias al Concurso de Judas, que permitió la continuidad de esta expresión popular. Sin embargo, la pandemia de COVID-19 trajo consigo una serie de cambios, incluyendo la cancelación definitiva del recorrido y la quema de las figuras en el centro de la ciudad (Plaza de los Mártires). Desde entonces, el certamen se celebra en el Centro Cultural Mexiquense, y los artesanos deben ajustarse a nuevas reglas, como la prohibición de incluir material pirotécnico en sus creaciones.

El arte de la cartonería

La cartonería mexicana es un arte transmitido de generación en generación. Los Judas, con sus imponentes estructuras y expresiones grotescas, son testimonio del ingenio y la creatividad de los artesanos. Estas esculturas pueden medir hasta cuatro metros de altura y requieren un minucioso proceso de construcción que combina técnicas tradicionales con una mirada contemporánea.

El concurso, además de ser un escaparate para los creadores, contribuye a la revalorización del oficio. Muchas de las familias participantes han dedicado su vida a la cartonería, y este evento les brinda la oportunidad de compartir su conocimiento con las nuevas generaciones. 

Fotografía de Reforma

Convocatoria del Concurso de Judas 2025

La edición 2025 del Concurso de Judas se celebrará el próximo 9 de abril en la explanada del Centro Cultural Mexiquense. De acuerdo con la convocatoria oficial, podrán participar artesanos originarios del Estado de México y otras entidades, de manera individual o colectiva. Las esculturas deberán tener entre dos y cuatro metros de altura y ser elaboradas con materiales tradicionales.

El registro se llevará a cabo el mismo día del evento, y los resultados serán anunciados el 10 de abril. Los diez primeros lugares serán premiados y cinco participantes recibirán menciones honoríficas. Posteriormente, las figuras serán trasladadas al Museo Taller Luis Nishizawa, donde formarán parte de una exposición temporal abierta al público hasta el 5 de mayo.

La convocatoria enfatiza la importancia de preservar esta tradición y de seguir fomentando el arte de la cartonería. Además, este año se ha impulsado la participación de nuevas generaciones, alentando a que cada familia de artesanos trabaje en una sola pieza para mejorar la calidad y el nivel artístico de las obras.

Si eres artista y te interesa saber más, puedes consultar la convocatoria aquí: https://cultura.edomex.gob.mx/convocatorias?fbclid=IwAR39qnIIB0uInkV5Q03mJu5IMQmCn460z6CfJemOIJqWeJi0htLeY14Arhs

Más allá del concurso: un patrimonio en exhibición

Tras la premiación, los Judas ganadores no desaparecen al ser trasladados al Museo Taller Luis Nishizawa, donde permanecen en exhibición. Este espacio, ubicado en el corazón de Toluca, alberga la obra de Nishizawa y es un punto de difusión del arte popular. Aquí, los visitantes pueden apreciar el detalle de cada pieza y comprender el trasfondo de una de las festividades más emblemáticas de la Semana Santa en México.

Si bien la quema de Judas ha desaparecido del panorama toluqueño, su esencia sigue viva en cada escultura. Mientras el concurso se ha transformado en una celebración del ingenio y la resistencia cultural, asegurando que esta tradición siga vigente para las futuras generaciones.

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