Explora el presente y mira hacia el futuro

El alto costo ambiental de estar a la moda

Ethan Olvera

Publicado el 7 de marzo del 2025

  • La industria textil es responsable del 10% de las emisiones de CO₂ a nivel mundial, del uso excesivo de agua y de la generación masiva de residuos

  • La ropa que compramos y desechamos con rapidez tiene un alto costo ambiental y social

Imagen IA

Cada temporada, las tendencias cambian y con ellas nuestro armario. La industria de la moda ha logrado consolidar una dinámica de consumo acelerado en la que se producen prendas de vestir en tiempo récord, a precios accesibles y con una variedad casi infinita de diseños. Sin embargo, detrás de la aparente accesibilidad y el glamour de la moda rápida o fast fashion, se esconde un impacto ambiental devastador que pocos consideran al momento de hacer sus compras.

Una industria altamente contaminante

La producción de ropa es responsable del 10% de las emisiones globales de dióxido de carbono (CO₂), principal gas de efecto invernadero que contribuye al calentamiento global y al cambio climático. Esta cifra equivale a las emisiones de toda la Unión Europea en un año. Además, la industria textil consume aproximadamente 93 mil millones de metros cúbicos de agua anualmente, lo que equivale al consumo de agua potable de millones de personas en el mundo.

Por otro lado, la cantidad de ropa desechada es alarmante. Se estima que el 73% de la ropa fabricada en un año termina incinerada o en basureros, lo que genera una gran contaminación del suelo y del aire debido a los procesos de degradación y quema de textiles sintéticos como el poliéster y el nylon.

El auge de la moda efímera

Hace tres décadas, la industria de la moda se basaba en dos temporadas principales: primavera-verano y otoño-invierno. Sin embargo, hoy en día las grandes marcas de fast fashion lanzan hasta 50 microtemporadas al año, fomentando la compra impulsiva y el desecho constante de prendas.

El resultado es un modelo de consumo acelerado en el que la ropa se usa en promedio solo 7 a 10 veces antes de ser descartada. Esta práctica ha convertido a la moda en la segunda industria más contaminante del mundo, solo detrás del sector energético.

El costo humano de la moda rápida

Además del uso excesivo de agua en la producción textil, lavar la ropa también contribuye a la contaminación ambiental. Se estima que al año se liberan 500 mil toneladas de microplásticos en los océanos debido al lavado de prendas sintéticas, lo que afecta la biodiversidad marina y, en última instancia, la salud humana a través de la cadena alimenticia.

Moda sostenible: una alternativa urgente

Ante este panorama, algunos países han comenzado a impulsar regulaciones para reducir el impacto ambiental de la industria de la moda. En Estados Unidos, por ejemplo, se ha propuesto la Ley de la Moda (Fashion Act), que busca responsabilizar a las marcas por los desechos que generan. Francia, por su parte, ha implementado una política que exigirá que todas las lavadoras nuevas cuenten con filtros para atrapar microplásticos a partir de 2025.

En el sector privado, algunas marcas han apostado por la moda sostenible, como la firma española Ecoalf, que fabrica ropa a partir de plásticos reciclados del océano. En Canadá, la organización Fashion Takes Action promueve un modelo de consumo basado en las 7R: reducir, rentar, resignificar, reparar, reusar, revender y reciclar.

¿Cómo podemos contribuir como consumidores?

Reducir el impacto ambiental de la moda es posible con acciones concretas que podemos aplicar en nuestra vida diaria:

  • Evitar comprar ropa de marcas de fast fashion y optar por opciones sostenibles.
  • Intercambiar prendas con familiares y amigos en lugar de comprar nuevas.
  • Donar ropa en buen estado en vez de tirarla.
  • Comprar ropa de segunda mano o de emprendedores locales que promuevan prácticas ecológicas.
  • Reparar y renovar prendas para extender su vida útil.
 

Cada prenda que adquirimos tiene una historia y un impacto en el planeta. Si queremos un futuro más sostenible, debemos cuestionarnos si realmente necesitamos esa nueva blusa o esos zapatos de moda. La ropa no es desechable, y la forma en que la consumimos, puede marcar la diferencia entre un mundo devastado por la contaminación o un futuro más responsable y consciente.

ICONO OJO-10

Deja un comentario

Descubre más desde Orbe

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo