Control de contaminantes en la gestión de residuos orgánicos
Jaiziri Galvan
Publicado el 7 de febrero del 2025
Los microplásticos pueden fragmentarse aún más durante el proceso de compostaje, acumulándose en los suelos y generando riesgos ambientales y de salud
En ciudades con sistemas que promueven su uso, los niveles de contaminación en residuos orgánicos han disminuido hasta un 3% en peso, mejorando la calidad del reciclaje
La gestión de residuos orgánicos, como restos de alimentos o residuos de jardinería, enfrenta un problema crítico: la contaminación. Según la Guía práctica para la prevención y gestión de contaminantes en el reciclaje de residuos orgánicos, publicada por la Asociación Internacional de Residuos Sólidos (ISWA), los contaminantes pueden clasificarse en tres tipos principales: físicos, químicos y biológicos. Estos elementos, indeseables en los residuos, afectan la calidad del reciclaje y los productos finales como el compost o el digestato.
Imagen IA
Contaminantes físicos: Incluyen plásticos, metales, vidrio y piedras, que no solo dificultan el reciclaje, sino que dañan los equipos de tratamiento. Por ejemplo, las bolsas plásticas pueden enredarse en maquinaria, generando costos adicionales.
Contaminantes químicos: Sustancias como pesticidas y metales pesados, provenientes de productos agrícolas o electrónicos, representan riesgos ambientales y de salud.
Contaminantes biológicos: Patógenos y semillas de maleza que pueden generar problemas en el compost o los suelos donde se utilizan.
Estos contaminantes no solo incrementan los costos de eliminación, sino que también limitan la reutilización de los residuos en actividades agrícolas o energéticas.
La guía de ISWA enfatiza la importancia de prevenir la contaminación en cada etapa del proceso. Esto incluye:
Recolección separada: Implementar sistemas puerta a puerta con contenedores específicos y bolsas compostables para reducir la contaminación desde su origen.
Educación y sensibilización: Campañas que informen a los generadores de residuos, como hogares y empresas, sobre la correcta separación y los beneficios del reciclaje.
Supervisión y control: Inspecciones durante la recolección para garantizar que los residuos cumplan con los estándares de calidad.
Además, una gestión adecuada incluye tratamientos biológicos como el compostaje, que convierte los residuos en abono para suelos, así como la digestión anaeróbica, que produce biogás como fuente de energía renovable. Ambos métodos requieren minimizar la contaminación para optimizar los resultados.
La contaminación en los residuos orgánicos afecta la sostenibilidad de los procesos y la calidad de los productos finales, como el compost, que es clave para enriquecer los suelos y mitigar el cambio climático. ISWA destaca que una colaboración efectiva entre gobiernos, ciudadanos y la industria es esencial para garantizar un reciclaje eficiente y responsable, promoviendo una economía circular que beneficie tanto al medio ambiente como a la sociedad.
Esta guía es un llamado a la acción para priorizar la prevención y manejo adecuado de los contaminantes, asegurando que los residuos orgánicos puedan cumplir su propósito como recursos valiosos.