La presencia de mujeres en el poder judicial es clave para promover una justicia inclusiva y equitativa. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), las juezas desempeñan un papel fundamental para garantizar que los tribunales reflejen la diversidad de la sociedad, aborden de manera integral las preocupaciones de todas las personas y refuercen la confianza en el sistema de justicia.
Las juezas aportan perspectivas únicas, esenciales para comprender y abordar problemáticas específicas que afectan a las mujeres y otros grupos vulnerables. Su participación activa no solo enriquece la toma de decisiones, sino que también fortalece la lucha contra la corrupción, ya que muchas de ellas actúan como agentes de cambio al desmantelar redes de colusión y defender principios de transparencia.
Sin embargo, las mujeres aún enfrentan barreras significativas para acceder a posiciones de liderazgo en el ámbito judicial. La subrepresentación femenina limita el desarrollo de políticas judiciales sensibles al género y perpetúa la desigualdad estructural. Por ello, las ONU insta a los países a garantizar igualdad de oportunidades en el acceso a puestos judiciales y a promover reformas que faciliten la participación de las mujeres en este sector.
Impulsar la presencia de mujeres en el poder judicial no solo fomenta la igualdad de género, sino que también garantiza que los tribunales reflejen los valores democráticos y contribuyan a construir una sociedad más justa para todas las personas.