Abigail Carmona
Publicado el 20 de diciembre del 2024
La computación cuántica promete mayor velocidad para la realización de tareas en comparación con la tradicional, la imprecisión resultaba un gran reto
Con Willow, el campo ha visto un paso significativo, pues además de ser más rápido, ahora es una tecnología por debajo del umbral en la comisión de errores
Imagen de Expansión[/caption]
La ciencia y la tecnología día con día ofrecen numerosos avances que permiten considerar que es posible alcanzar aquello que parecía inimaginable. La computación cuántica es una de las ramas que continúa renovándose con la intención de alcanzar su máximo potencial para revolucionar distintos sectores y recientemente, Google ha dejado claro que poco a poco se acerca a ello.
La empresa multinacional de tecnología, Google, a inicios de diciembre sorprendió al mundo con el lanzamiento de Willow, un chip cuántico de apenas 4 centímetros, capaz de resolver en 5 minutos una tarea que el superordenador clásico Frontier, considerado el más veloz, tardaría cuatrillones de años en realizar.
Este dispositivo llega como sucesor de Sycamore, una computadora cuántica también desarrollada por Google, que en 2019 alcanzó un hito al lograr la supremacía cuántica, es decir, superar en tiempo la realización de un cálculo en comparación con una computadora clásica, lo mismo que ahora ha hecho Willow.
La computación cuántica es un campo de la informática que hace uso de los principios de la mecánica cuántica, una rama de la física que estudia los sistemas atómicos, subatómicos, sus interacciones con la radiación electromagnética y otras fuerzas; esto es utilizado para procesar y almacenar información de forma distinta a la tradicional.
La computación clásica usa bits clásicos (0 ó 1, uno a la vez), mientras que la computación cuántica emplea cúbits -bits cuánticos-, que tienen la capacidad de existir en múltiples estados de forma simultánea, lo cual les permite representar un 0 ó un 1 o cualquier proporción de 0 y 1 a través de dos propiedades: superposición y entrelazamiento, lo que desencadena un procesamiento de información más rápido que un sistema clásico, pero también más propenso a sufrir errores.
Por tanto, el desarrollo del chip de Google se complementa con su avance en corrección de errores, pues Willow puede reducirlos a medida que aumente el número de cúbits empleados, uno de los principales retos a los que se han enfrentado durante los últimos 30 años en este tipo de tecnología. Con ello, logran también que el dispositivo se encuentre por debajo del umbral para ser considerado lo suficientemente preciso.
«La corrección de errores cuánticos proporciona un camino para llegar a la computación cuántica práctica mediante la combinación de múltiples cúbits físicos en un cúbit lógico, donde la tasa de error lógico se suprime exponencialmente a medida que se agregan más cúbits», explica Google Quantum AI.
Esta innovación se ve acompañada por los avances en hardware y software de International Business Machines Corporation (IMB) que permite ejecutar algoritmos complejos 50 veces más rápido que otros métodos, y próximamente también por la promesa de Microsoft y Atom Computing: un ordenador que superará las capacidades clásicas.
Todo este conjunto de importantes pasos en el campo anuncia, en un futuro próximo, alcanzar grandes metas, como la construcción de computadoras cuánticas a gran escala que resolverán problemas imposibles para las tradicionales, lo que sin duda transformará por completo distintas áreas de investigación.
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