Abigail Carmona
Publicado el 20 de diciembre del 2024
Con la reducción presupuestaria en 2025, Conagua podría verse limitada en capacidades
El EdoMéx enfrenta importantes obstáculos para avanzar hacia una gestión sostenible del recurso vital
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En un país donde la falta de agua se vislumbra como eje de una crisis de seguridad nacional, el presupuesto federal para 2025 aboga por su gestión sostenible. Sin embargo, la disminución en un 40% de los recursos destinados a la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) podría marcar un retroceso en un momento crítico para la sustentabilidad hídrica de México al disponer de solo 37 mil millones de pesos para el próximo año, en comparación a los 62 mil millones ejercidos durante 2024.
El Gobierno Federal informó que durante el sexenio se invertirán más de 105 mil millones de pesos, que se sumarán a los más de 13 mil 500 millones que aportarán las entidades para llevar a cabo 16 proyectos estratégicos en el país y que fueron planteados en el Plan Nacional Hídrico (PNH). Sin embargo, pese a que expertos han reconocido la importancia que estas obras tienen para el sector, la disminución de presupuesto para la Comisión genera alertas.
Raúl Rodríguez Márquez, director del Consejo Consultivo del Agua (CCA), advierte que esta reducción presupuestaria puede comprometer la capacidad del país para enfrentar los retos actuales del suministro de agua y el mantenimiento de infraestructura. “El agua es el segundo tema más importante después de la seguridad. Sin una visión de largo plazo y recursos adecuados, nuestra capacidad de resiliencia frente a las sequías, huracanes e inundaciones se verá gravemente afectada”, afirmó.
Aunque se especula que parte del recorte presupuestal podría dirigirse hacia los proyectos de infraestructura, también se señala que los recursos destinados no serán suficientes para el cumplimiento de los objetivos del Plan Nacional Hídrico, pues la estrategia de la CONAGUA para 2025 incluye la ejecución de 3 programas presupuestarios enfocados en inversión pública, pero el resto de ellos estarán orientados al gasto corriente, por lo que resulta una amenaza para el sector y la institución podría ver limitadas sus capacidades.
“Estos recortes no solo limitan las capacidades de la CONAGUA, sino que pospone el desarrollo de infraestructura crítica en un país donde el agua es cada vez más escasa y disputada” argumentó Kamel Athie, uno de los fundadores de la Comisión.
De acuerdo con organismos internacionales como UNESCO, el estándar ideal de inversión en agua es equivalente al 1% del PIB (Producto Interno Bruto), lo que en el caso de México representaría cerca de 335 mil millones de pesos anuales. Sin embargo, la realidad presupuestaria está muy por debajo de esta referencia, con una asignación que no alcanza ni el 0.2% del PIB.
Por su parte, la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, aseguró que esta disminución no compromete el Plan, pues aunque se hubiera otorgado mayor recurso a CONAGUA “se tendrían que hacer proyectos ejecutivos para iniciar estas obras y eso requiere su tiempo, por eso hay menor presupuesto”.
Planificación y Cooperación Multisectorial
Ante esta situación, el Consejo Consultivo del Agua propuso ajustarse a un presupuesto multianual de 120 mil millones de pesos por al menos una década, acompañado de inversiones en tecnología, innovación y la certeza jurídica necesaria para garantizar proyectos sostenibles. El uso de asociaciones público-privadas (APP), así como la atracción de fondos internacionales serán clave para cerrar la brecha financiera y asegurar el desarrollo de infraestructura hídrica.
De acuerdo con el CCA, este plan resolvería los problemas de consumo, pues la desigualdad en el acceso al agua es otra faceta de esta crisis, Ya que, mientras más de 10 millones de mexicanos carecen de acceso a agua potable en sus hogares, 76% del recurso hídrico se destina a la agricultura, muchas veces con métodos de riego ineficientes. El consumo doméstico representa apenas 14% y el industrial un 5%.
Raúl Rodríguez Márquez subrayó que, mientras obras como el Tren Maya y la refinería Dos Bocas -que continúan recibiendo recursos millonarios- son relevantes, “la rentabilidad del agua es mucho más significativa para la población en general”. La inversión en agua no es solo una necesidad económica, sino un imperativo moral y ambiental, por lo que recordó el “Compromiso por el Agua”, un decálogo presentado por el Consejo que subraya la necesidad de involucrar a todos los sectores de la sociedad en la gestión del agua y destaca la implementación de proyectos con visión hacia 2050, orientados en garantizar el abastecimiento y la sostenibilidad hídrica en un país que enfrenta los embates del cambio climático.

Estado de México dentro del Plan pero… ¿será suficiente?
A pesar de que las 16 obras estratégicas no contemplan a todas las entidades federativas, el Estado de México, la Ciudad de México e Hidalgo serán los principales beneficiados del PNH, pues el Plan Integral para la Zona Metropolitana del Valle de México -conformada por estos 3 estados-, será la obra con el mayor presupuesto, 51 mil millones de pesos tan sólo por parte del Gobierno Federal, más lo que sumen los estados.
No obstante, la entidad mexiquense es una de las zonas más afectadas por la crisis hídrica nacional y con problemas históricos como la sobreexplotación de acuíferos, así como la contaminación de ríos como el Lerma; además, de acuerdo con la Dra. Soledad Gaytán, el EdoMex se enfrenta a un gran rezago frente a otros estados como Guanajuato, que ha priorizado la construcción y mantenimiento de plantas de tratamiento.
Así, la falta de innovación tecnológica y financiamiento limitan la implementación de estrategias sostenibles y dejan al Estado de México en una situación de vulnerabilidad que se puede profundizar si se concretan los recortes presupuestarios anunciados a nivel federal.
La crisis hídrica en México no es un desafío a futuro, sino una realidad palpable. La asignación presupuestaria para 2025 ha puesto en jaque las estrategias para enfrentarla.