La menopausia, es una etapa natural en la vida de las mujeres que marca el fin de la menstruación, así como de la capacidad reproductiva y afecta a millones de mujeres en el mundo cada año. La Organización Mundial de la Salud (OMS), establece que este proceso biológico ocurre generalmente entre los 45 y 55 años y es acompañado de una disminución en los niveles hormonales, particularmente de estrógeno y progesterona. Aunque es un cambio natural, puede traer consigo síntomas físicos y emocionales que impactan significativamente la calidad de vida.
A nivel global, la OMS contempla que durante esta transición, el 12% de las mujeres experimentan síntomas graves como sofocos, sudoración nocturna, insomnio, cambios de humor, y disminución de la densidad ósea. Este último factor, en particular, incrementa el riesgo de osteoporosis. Por ello, la organización enfatiza la importancia de promover el acceso a información confiable y a servicios de salud integrales para abordar estos efectos y reducir las desigualdades en su manejo.
En México, la Secretaría de Salud identifica los mismos síntomas, pero agrega que otros efectos como la resequedad vaginal y los cambios metabólicos también son comunes. Estos pueden derivar en aumento de peso, problemas cardiovasculares y diabetes si no se manejan adecuadamente. La dependencia también resalta que en el país la edad promedio para el inicio de la menopausia es de 49 años, y que las mujeres pueden requerir intervenciones como terapia hormonal, apoyo psicológico y orientación nutricional para enfrentar esta etapa.
A pesar de su universalidad, la menopausia sigue siendo un tema poco discutido, rodeado de tabúes que dificultan la búsqueda de atención médica. Tanto la OMS como la Secretaría de Salud mexicana invitan a las mujeres a priorizar su bienestar y acudir a revisiones regulares. Las estrategias de prevención, como mantener un peso saludable, realizar ejercicio físico y evitar el tabaco, son clave para minimizar los efectos negativos.